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¿Combustibles "ecológicos"?

La industria apuesta por los biocarburantes, los combustibles bajos en carbono, los sintéticos o el hidrógeno verde como soluciones al reto climático. No siempre lo son

Acción en Dinamarca en contra de los combustibles fósiles © Andrew McConnell / Greenpeace

La búsqueda de una movilidad más sostenible ha propiciado la innovación. Esa ebullición de ideas es bienvenida, pero la industria, anclada en la lógica económica, apuesta por los biocarburantes, los combustibles bajos en carbono, los sintéticos o el hidrógeno verde como soluciones al reto climático. No siemprelo son. Te explicamos por qué.

El gas natural no nos vale

Aunque los vehículos de gas natural reciben el distintivo ECO de la DGT, este combustible fósil dista mucho de ser ecológico: no es neutro en CO2. Sí lo es el biogás procedente de depuradoras o plantas de desecho, pero su producción depende de generación de residuos y eso es algo que necesitamos reducir para combatir el cambio climático.

Biocombustibles: peor el remedio que la enfermedad

Los biocombustibles hechos con cultivos agrícolas están directamente relacionados con la deforestación de los bosques tropicales y la pérdida de biodiversidad. En España, el 72,5% del biodiésel y casi todo el hidrodiésel se producen con aceite de palma. Por ello, en ningún caso se pueden considerar combustibles limpios y sostenibles.

Sintéticos, pero también contaminan

Aparte de que los combustibles sintéticos emiten gases contaminantes, el proceso de síntesis cuesta el triple que el refino de petróleo y consume una gran cantidad de energía. Estos eFuel solo pueden admitirse en sectores sin alternativas, como por ejemplo los vuelos insulares, y si se garantiza que el origen de la energía empleada en su elaboración es cien por cien renovable.

El hidrógeno, una alternativa de futuro

La obtención de hidrógeno se basa en la hidrólisis del agua, un proceso que consume muchísima energía. Para que el hidrógeno sustituyera a los combustibles fósiles, habría que producirlo masivamente, con un coste ambiental y económico inasumible. Algo que puede cambiar a medida que aumente la potencia renovable, cuando se podría considerar el hidrógeno para aquellos casos donde la electrificación no siempre sea posible, como sucede con los aviones, barcos, camiones o algunas industrias.

Texto: Graciela Rodríguez, periodista   Fotos: Andrew McConnell / Greenpeace