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DEMOS LA VUELTA AL SISTEMA: LA PROPUESTA DE GREENPEACE PARA REINVENTARLO TODO

Greenpeace plantea una serie de importantes reformas que estabilicen la economía, aseguren los empleos y haga frente a las desigualdades sociales, y al mismo tiempo sirvan para luchar contra la pérdida de biodiversidad y el cambio climático

El ser humano se encuentra en un momento histórico sin precedentes. Tras haber sido duramente golpeado por un minúsculo virus, que ha paralizado y trastocado la vida tal y como la conocíamos, la sociedad tiene ante sí la oportunidad única de realizar cambios drásticos que modifiquen el sistema actual que nos ha llevado a la desigualdad social y a la destrucción de la biodiversidad. Este contexto es el idóneo para repensar cómo vivimos y darle la vuelta al sistema para, así, transitar hacia una sociedad basada en la racionalidad ecológica, la igualdad social y el control democrático.
Ante esta situación, Greenpeace realiza una propuesta a la sociedad para hacer frente a esta poliédrica crisis: para hacer frente a esta poliédrica crisis y abordar reformas de importante calado que estabilicen la economía, impidan la pérdida masiva de empleos, el incremento de las desigualdades sociales y de la pobreza, y supongan un firme impulso para luchar contra la emergencia climática y de pérdida de biodiversidad.
La transformación necesaria se plantea como un camino a recorrer a largo plazo, pero hemos de afrontarla ahora. La comunidad científica lleva años avisando de la necesidad de llevar a cabo medidas drásticas, ya que la próxima década es decisiva para actuar contra la crisis climática. Es más, los cuatro próximos años serán cruciales para tejer una respuesta y evitar que las consecuencias que ya estamos viviendo sean irreversibles.
Además, a causa de la pandemia cobran importancia las evidencias científicas que apuntan a la estrecha relación entre la salud del planeta y la humana. Esta es la última razón de peso que hace imprescindible repensar el modelo en el que hemos vivido y replantear urgentemente otras formas de vivir, y especialmente las prácticas económicas que definen la presencia humana en este planeta. Las prioridades están claras: transformar la economía para que vaya de la mano de la vida y la salud del planeta.
Por tanto, el modelo que propone Greenpeace idea un modelo económico y político que aspira a resolver la contradicción tantas veces planteada entre empleo y emisiones de carbono, y para ello plantea que podemos tener ciclos de crecimiento económico sensatos, con nuevos modelos verdes y sostenibles, que generen empleo y sean neutros en emisiones.
Pero también tiene en cuenta la necesidad de mejorar la calidad democrática, más importante ahora que nunca, como eje vital para articular nuestra sociedad. Para ello es imprescindible incluir la solidaridad, los derechos humanos y el multilateralismo. Sin estos aspectos tan esenciales no habrá una respuesta global, y perderemos la oportunidad de transformar el sistema actual.

Nueve sectores, DECENAS DE PROPUESTAS

    1. Sector de la construcción e infraestructuras
    2. Sector del transporte y movilidad
    3. Incentivos para el empleo y la industria
    4. Sistema energético y mercado eléctrico
    5. Agricultura, ganadería, pesca y recursos forestales
    6. Suelo y territorio
    7. Fiscalidad e inversión pública
    8. Calidad democrática
    9. Multilateralismo – Cooperación Internacional

ECONOMÍA CIRCULAR COMO PARADIGMA DE MODELO
Esta crisis no se debe a la naturaleza de la especie humana, sino al modo de producción que se impuso hace dos siglos con la revolución industrial. Los graves daños que sufre el planeta forman parte de la crisis sistémica global que expresan la incompatibilidad entre un modelo depredador y el respeto a los límites naturales y la creciente desigualdad y pobreza que genera.
Por ello, la transformación del sistema económico actual ha de apostar por una transición ecológica que pase de la actual economía lineal basada en los combustibles fósiles, a una economía circular lenta: un sistema económico que limite el uso continuo de recursos y materiales, y elimine la producción de residuos.
Se estima que cerca del 45% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero provienen de la producción de vehículos, ropa, alimentos y otros productos que utilizamos a diario. Por tanto, el nuevo modelo debe apostar por alargar la vida útil de los materiales con medidas más allá de la propia economía circular, con inversiones en I+D+i que desarrollen tecnologías para la reutilización, el reusado y, como último paso, el reciclaje de materiales.

Texto: Mario Ruiz-Ayúcar Dorado   Fotos: Pedro Armestre