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Jóvenes contra el cambio climático

Greta Thunberg lidera un movimiento estudiantil sin precedentes

“No quiero su esperanza, quiero que entren en pánico, que sientan el miedo que yo siento todos los días. Y que actúen. Quiero que actúen como lo harían en una crisis, que reaccionen como si nuestra casa estuviera en llamas… porque lo está”. Con estas contundentes palabras, una niña, Greta Thunberg, sacaba los colores a los líderes mundiales en Davos por su inacción frente al cambio climático.

Cuando en agosto esta joven y desconocida estudiante sueca decidió faltar los viernes a clase, sentada sola frente al parlamento de su país con un cartel que decía “Huelga escolar por el clima”, nadie podía imaginarse el alcance de su protesta. Tal y como ella dice, pasó de ser la “niña invisible del fondo” a convertirse en todo un símbolo del activismo climático.

Con tan solo 15 años, armada con una dialéctica directa y una sorprendente ironía, comenzó su reivindicativa andadura (siempre en tren ya que no usa el avión por las emisiones que provoca). Además de su sonado discurso en Davos, anteriormente estuvo presente en la cumbre del clima de Katowice (Polonia) celebrada a finales de año y en marzo ante el presidente de la Comisión europea.

“En 2078 celebraré mi 75º cumpleaños. Si tengo hijos, quizá pasen ese día conmigo. Quizá me pregunten por vosotros, sobre por qué no hicisteis nada cuando todavía había tiempo para actuar. Decís que amáis a vuestros hijos sobre todas las cosas, y sin embargo les estáis robando el futuro ante sus propios ojos”, denunciaba tajante desde la cumbre del clima de Katowice (Polonia).

Meses después del inicio de sus solitarias manifestaciones, ya no está sola. Su rostro infantil, enmarcado siempre entre dos trenzas, se ha convertido en todo un símbolo del activismo y sus palabras en una llama que cada vez es mayor.

Su ejemplo ha servido para inspirar a miles de jóvenes en todo el mundo, para vaciar las aulas y llenar las calles. Poco a poco más estudiantes se han ido sumando. Así han ido surgiendo más y más activistas jóvenes, muchas de ellas mujeres, detrás del movimiento “huelgas escolares por el clima”, conocido internacionalmente como Fridays For Future (Viernes por el Futuro) en distintos países a lo largo y ancho del planeta.

El listado es interminable y crece cada día, en todos los puntos del planeta, gente como Anuna de 17 años encabeza en Bruselas marchas que han aglutinado a decenas de miles de personas; Alexandria, con tan solo 13 años, peregrinó hasta la sede de Naciones Unidas en Nueva York… Londres, Amsterdam, Sydney… jóvenes tomando las calles para exigir que no les roben el futuro porque, tal y como aseguran: “La crisis climática ya está resuelta. Ya tenemos los datos y las soluciones. Lo que hay que hacer es despertar y cambiar”.

“La mayoría de los políticos actuales no estarán vivos dentro de 50 años, pero nosotros sí”, estudiante por el clima

La mecha que ardió el 15M

Fue precisamente a raíz de uno de los vídeos de Greta, por lo que hace poco menos de dos meses Lucas Barrero, estudiante de Biología de 22 años, y un par de compañeros decidieron hacer algo ellos también. Los tres jóvenes comenzaron así, frente a la la puerta de la Generalitat de Girona las movilizaciones en España.

“Nos inspira ‘la Greta’ y nos mueve que estábamos ya un poco hartos. Veíamos que cada año se hacen estas cumbres del clima pero que al final seguimos como siempre. Los científicos nos siguen avisando, los informes del IPCC están ahí, son claros y al final no se hace nada para paliar ni el cambio climático ni la quema de combustibles fósiles. No somos expertos, pedimos que se escuche a los que lo son”, explica Lucas horas antes de viajar hasta Estrasburgo para formar parte de la comitiva internacional de jóvenes que se reunió con políticos comunitarios a dos días de la gran cita del 15 de marzo. “La mayoría de los políticos actuales no estarán vivos dentro de 50 años, pero nosotros sí, y no podemos depender de sus intereses y compromisos”, añade.

A Girona, le siguieron otras ciudades como Barcelona, Valencia o Madrid, donde el 1 de marzo tuvo lugar una sentada frente al Congreso. De este modo, el movimiento ha ido creciendo también aquí, tardío pero imparable. “Apolítico, no vinculado a ninguna organización y abierto a todo el mundo”, como se afanan en señalar, se organizan como una asamblea horizontal, comunicada a través de las redes y aglutinada a nivel nacional en la plataforma Juventud por el clima.

Una de sus jóvenes miembros es María Serra, de 16 años, una de las organizadoras de la primera huelga de menores en nuestro país, que introdujo a los escolares en el movimiento. ¨Ya que no podemos votar es la única forma que tenemos de expresar lo que queremos”, asegura.

Más gente, más diversidad y más lugares. A las grandes urbes también se sumaron otras más pequeñas, como Badajoz. Una de las pioneras del movimiento en esta ciudad (y voluntaria de Greenpeace) señala cómo se dió cuenta “de que estas movilizaciones eran esenciales. Una oportunidad para que las generaciones de jóvenes nos diésemos cuenta de que somos capaces de empoderarnos”, explica Carolina Rodríguez-Arias. “El cambio climático es algo que no se nota de aquí para mañana. Los efectos se van sintiendo pero no es una cosa que te impida vivir tu día a día. Pero nosotras estamos siendo un altavoz, podemos  provocar un cambio, que se unan y que nos permitan ser parte de la solución y no del problema”.

La mecha de los movimientos juveniles por el clima prendió con fuerza el 15 de marzo, convirtiendo las calles de todo el mundo en un gran clamor contra el cambio climático. Lemas como “Ni un grado más, ni una especie menos”, “No hay futuro sin planeta” o “No hay planeta B” fueron coreados en todos los idiomas, en todos los rincone por más de un millón y medio de voces.

Pero aunque el 15M climático (como se ha bautizado en España a esta jornada histórica) era clave para Fridays For Future, las huelgas de jóvenes por el clima no tienen, por el momento, fecha de caducidad y todos coinciden en que esta cita fue el principio, no el final, “un trampolín”, como lo define Lucas. “Seguiremos aquí movilizándonos hasta que nos escuchen”, asegura en la misma línea María “al menos yo, puedo ser muy persistente”, ríe. Igual de tajante se muestra la líder del fuerte movimiento belga: Anuna De Wever. “La pregunta no es cuándo pararemos nosotros, sino cuándo empezarán los políticos”.

Es su futuro lo que está en juego y están dispuestos a seguir recordándoselo al poder político y económico. “Algunos dicen que no importa lo que hagamos pero si unos niños podemos llamar la atención del mundo al faltar a la escuela por una semana, imaginen lo que podríamos lograr todos juntos si quisiéramos”, concluye Greta: “Y sí, necesitamos esperanza, por supuesto que sí. Pero lo que más necesitamos es acción. Cuando comencemos a actuar la esperanza estará ahí. En lugar de buscar esperanza busquemos acción. Solamente así la esperanza llegará. No podemos salvar el mundo siguiendo las reglas porque se deben cambiar las reglas. Todo debe cambiar y hay que empezar hoy”.

María (barcelona) organizadora de la 1ª huelga climática de menores en España

“Hay poca confianza en que a los adolescentes nos importen estas cosas. Y lo entiendo porque, sinceramente, no estoy aquí completamente voluntaria, preferiría pasar los viernes por la tarde estudiando o haciendo cualquier otra cosa. Pero estamos aquí porque necesitamos estarlo. Estamos en tal urgencia que nos vemos obligados a hacer esto. Si fuera por mí, estaría en la playa, pero alguien tiene que hacer algo”.
María (barcelona) organizadora de la 1ª huelga climática de menores en España

Texto: Marta San Román