Este sitio usa cookies. Si continúas navegando estás aceptando su utilización. Más información

¿Por qué pagamos tanto por la luz?

En España, el precio que pagamos por la electricidad es el más caro de la Unión Europea: un 40% más que daneses y finlandeses y el doble que en Francia. Nuestra factura ha subido un 56% desde 2007, ¿por qué?

Un sistema eléctrico desfasado, la subida de la demanda, la sequía, o la falta de instalación de renovables son alguna de las razones, aunque la respuesta es compleja y está marcada por razones políticas y de privilegios económicos. Las principales claves son:

1. Sistema ineficiente

La reforma eléctrica trató de ajustar el déficit del sistema eléctrico en España aumentando la parte fija de la factura y independientemente del consumo, lo cual fomenta la ineficiencia.

2. Menos renovables, mayor precio mayorista

Cada año alrededor del mes de enero aumenta la demanda de electricidad a causa del repunte del frío y el uso de las calefacciones. Este año, además, se suma la sequía que está vaciando los pantanos y hace más cara la generación de energía ya que se usa carbón y gas para sustituirla en lugar que otras renovables.

3. Aumento del consumo y sequía

Para fijar el precio mayorista de la electricidad primero se compra todo el stock de la fuente de energía más barata disponible (renovables) hasta llegar a las más caras (y contaminantes) como el carbón y el gas hasta llegar a cubrir toda la necesidad de electricidad prevista. El precio final será el determinado por la última tecnología en entrar, el de la fuente más cara. De este modo, cuantas menos energías limpias entren en el mercado, mayor será el precio mayorista de la electricidad.

4. Factura insensible al ahorro

Aunque se reduzca a cero el consumo de electricidad, el consumidor tendrá que seguir pagando una parte de la factura eléctrica fija que es proporcional a la potencia contratada. Este término fijo ha crecido desmesuradamente en los últimos años a causa de la presión de las empresas eléctricas, que no quieren ver mermados sus beneficios incluso cuando la crisis o las medidas de eficiencia han bajado considerablemente la demanda.

5. Poca energía solar instalada

En España, uno de los países con más sol, hay muy poca energía solar instalada (4,8 GW): tan solo una cuarta parte que en Italia (18 GW) y solo una décima parte de lo que tienen en Alemania (40 GW). Además, desde la última legislatura del Partido Popular, casi no se instala nueva capacidad de energía solar en España.

Ante esta situación, Greenpeace analizó el impacto positivo sobre la factura energética de los hogares de una alta aportación de energías renovables (95% de la producción) para 2030, que supondría un ahorro medio de un 34% frente al año 2012. Solo en la factura de la luz se pagaría un 25% menos.

Asimismo, Greenpeace recomienda comprobar si la potencia contratada es la adecuada, bajando la potencia en bajatelapotencia.org se reduce de forma muy efectiva la factura y contribuye a que el sistema eléctrico sea algo más racional y eficiente en su dimensionado.

Texto: Marta San Román