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Denunciar irregularidades pesqueras: peligro de muerte

Más de una decena de observadores pesqueros han sido asesinados en los últimos 10 años. Ninguna investigación se ha puesto en marcha para esclarecer estos homicidios en una industria tan poderosa como dañina para el ecosistema

Denunciar irregularidades pesqueras: peligro de muerte © Athit Perawongmetha / Greenpeace

Es un gremio que acumula más de 14 homicidios en solo una década y ninguna investigación

El 3 de marzo de 2020 los miembros del buque pesquero Win Far No.363,  de bandera taiwanesa, informaron de la muerte a bordo de Eritara Aati Kaierua, el observador pesquero que viajaba en ese barco. Fue localizado sin vida -con marcas de violencia y sangre en su cuerpo- en su camarote del cerquero de atún en el que se estaba realizando su misión: observar y denunciar los abusos que esta embarcación pudiera llevar a cabo durante el desarrollo de su actividad pesquera.

El caso de Aati Kaierua es el último asesinato de un observador pesquero, un gremio que acumula más de 14 homicidios en solo una década y ninguna investigación legítima sobre los hechos ocurridos. Sin embargo, las empresas, los gobiernos y las organizaciones multilaterales (como la ONU) no protegen a las personas que desempeñan estas labores de la intimidación, el abuso y, finalmente, la muerte.

Pero este no es un caso aislado en este negocio. El buque atunero en el que fue asesinado Eritara Aati Kaierua está directamente relacionado con la importante marca estadounidense de atún en lata ‘Bumble Bee Foods’, la cual ha sido vinculada en otras ocasiones con empresas que presuntamente cometieron abusos atroces contra los derechos humanos.

Así, Greenpeace y la Asociación de Observadores Profesionales han denunciado el presunto asesinato de Kaierua y han exigido la intervención de las Naciones Unidas para garantizar una investigación efectiva y exhaustiva del caso. Además, se ha exigido a la Relatora Especial de la ONU sobre la situación de los defensores de derechos humanos, Mary Lawlor, garantizar que las organizaciones regionales de pesca incorporen en sus regulaciones la obligatoriedad de que los Estados cumplan con los estándares internacionales sobre investigaciones de muertes potencialmente ilegales.

Este tipo de prácticas son un ejemplo de que es necesario un mayor control en las pesquerías. La pesca no controlada es una de las amenazas de nuestros océanos y depende de todas las personas protegerlos. Por ello es tan necesaria la firma del Tratado Global de los Océanos para crear una red de santuarios marinos que cubran, al menos, un tercio de los océanos del mundo para 2030. Se trata de un acuerdo fundamental para defender la biodiversidad, ayudar en la lucha contra el cambio climático y proporcionar seguridad alimentaria a miles de millones de personas.

Texto: Mario Ruiz-Ayúcar Dorado