Este sitio usa cookies. Si continúas navegando estás aceptando su utilización. Más información

Muévete radicalmente

En la Semana Europea de la Movilidad, numerosos grupos locales de Greenpeace reclamaron en distintas ciudades una transformación radical de la movilidad

La contaminación atmosférica supone más de 35.000 muertes prematuras al año en España

Cómo nos movemos casi define cómo vivimos. La movilidad en el siglo XXI-y mucho más en 2020, tras un restrictivo confinamiento y una pandemia que ha puesto en jaque el sistema- debe transformarse de arriba a abajo. Por ello aboga el informe ‘Transforma el transporte’ publicado por Greenpeace en pleno proceso de elaboración de la Ley de Movilidad y Financiación del Transporte Público, una herramienta imprescindible para regular y dirigir el nuevo sistema de movilidad tras la pandemia.

Según el informe, en 2017 el transporte representó el 27% de las emisiones europeas de CO2 y, mientras la mayoría de aportaciones de gases de efecto invernadero se han reducido, las de la movilidad se han incrementado un 28% en la UE comparadas con los niveles de 1990.

Entre el conjunto de medidas necesarias para descarbonizar el transporte en 2040 se priorizan las que reducen la necesidad de desplazarse, como el teletrabajo y el comercio de proximidad. También se proponen políticas para fomentar el cambio hacia modos de transporte más sostenibles, como el transporte público, y limitar los vuelos cortos en favor del tren. Por último, se analizan las mejoras tecnológicas en el transporte, como la electrificación del automóvil y la necesidad de acabar con la venta de vehículos diésel y gasolina antes del año 2028.

“Reducir el uso del coche no solo tiene beneficios inmediatos en la calidad del aire y los accidentes de tráfico, sino que también es imprescindible para frenar las emisiones que provocan la actual crisis climática”, señala Adrián Fernández, responsable de la campaña de movilidad de Greenpeace.

Por ello, en la Semana Europea de la Movilidad, celebrada entre el 16 y el 22 de septiembre, numerosos grupos locales de Greenpeace salieron a la calle (y a las redes) en 12 ciudades de todo el país para reclamar, a través de distintas actividades, una política de movilidad que ponga las personas y el clima en el centro. Las medidas de seguridad frente a la COVID-19 han revelado la necesidad de disponer de espacios peatonales amplios y confortables -hasta ahora ocupados en su mayoría por vehículos privados-, donde poder caminar de forma segura manteniendo las distancias de seguridad.

¿Más coches por la pandemia?

En plena crisis sanitaria, la movilidad es uno de los caballos de batalla en las calles. El miedo al contagio ha provocado que la recuperación del tráfico rodado haya sido mucho más rápida que la del transporte público y, aunque no circulan más vehículos privados que antes, el uso del coche está en el 80-90% respecto a niveles precovid mientras que el del transporte público apenas pasa del 50%.

Greenpeace recuerda que la contaminación atmosférica supone más de 35.000 muertes prematuras al año en España, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Por este motivo, la organización ecologista demanda a las administraciones más medidas para evitar los picos de contaminación que agravan la incidencia y letalidad de las enfermedades respiratorias, incluyendo la COVID-19.

“Coches eléctricos sí, pero la solución pasa sobre todo por menos coches. Y para eso son necesarias ciudades que den prioridad a los peatones, a las bicis y, por supuesto, al transporte público”, concluye Adrián Fernández, responsable de la campaña de Movilidad de Greenpeace.

Texto: Ana Martínez