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El viaje silencioso
hacia el desierto

A pesar de las lluvias de este otoño, persiste una prolongada sequía en la mayor parte de la península. ¿Está sufriendo España una crisis hídrica? Lo cierto es que las reservas de agua disminuyen y el ciclo de lluvias muestra una clara alteración. El fantasma de la sequía se cierne sobre el país

Sin agua

España tiene el título de ser el país más árido de Europa, con una superficie de desierto que no deja de crecer debido a los incendios forestales (una media de 15.000 al año), el sobrepastoreo y las malas prácticas agrarias. La tendencia es descorazonadora. A ello se suma una situación de sequía prolongada con datos alarmantes. El año hidrológico se cerró con 23.383 hm3 de agua embalsada, lo que supone que nuestra reserva de agua superficial está en el 41,70%, un 13% menos que el año pasado en las mismas fechas. Además, la media de precipitaciones en nuestro país ha sido un 15% menor de lo normal y las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología apuntan a una tendencia de escasas precipitaciones y temperaturas más altas de lo normal.

Se suman de esta manera dos terribles factores complementarios: en las zonas castigadas por la falta de lluvias, la situación de sequía se va a ver agravada. Algo que está notando el sector agrícola. La ganadería, junto con la vid, almendro, frutales, olivos y cereales han sido las producciones más afectadas. El sector calcula ya unas pérdidas cercanas a los 400 millones de euros por la sequía, el pedrisco y otras circunstancias climáticas. La crisis climática se evidencia especialmente en la falta de agua. Más de 3.000 científicos recordaron en la pasada Cumbre de Acción Climática de la ONU en Nueva York que el planeta se encuentra en emergencia: acaba de cerrar el quinquenio más cálido jamás registrado y los datos de la OMM muestran cómo la temperatura mundial ha aumentado en 1,1 ºC desde la era preindustrial y en 0,2 ºC con respecto al periodo 2011-2015.

¿ESPAÑA ESTÁ EN SEQUÍA? LA COMUNIDAD CIENTÍFICA HABLA

Coincidiendo con la cumbre del clima (COP25) en Madrid, Greenpeace reunió a diversos expertos y expertas de distintos ámbitos para realizar una radiografía integral de una de las mayores amenazas del cambio climático en España: la sequía y la escasez de agua.

Ana Iglesias, científica participante en el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático), señaló que “España es más seca y más caliente y el estrés climático está dejando, y dejará, más desigualdad hídrica”. Desde la AEMET, Ernesto Rodríguez advirtió de que “las emisiones tendrán un impacto directo en el futuro del clima. Si seguimos como hasta ahora, las precipitaciones se reducirán en España, especialmente en el sur”.

Por eso, la gestión del agua en España debe ser una pieza fundamental de la política climática “para adaptarnos a las alteraciones hidrológicas”, aseguró Leandro del Moral, catedrático de Geografía Humana: “Hay que asumir la merma de caudales y deben coordinarse las administraciones competentes”. El negocio en torno al agua es otro asunto que continúa invisibilizado en España. Pilar Esquinas, abogada especialista en derecho de Aguas, alertó de que “pronto seremos clientes y no usuarios del agua”.

Atajar el cambio climático y sus consecuencias, en concreto, la falta del agua, es un imperativo que no se puede retrasar más.

La gestión del agua en España debe ser una pieza fundamental de la política climática para adaptarse a las alteraciones hidrológicas

Texto: Carlos Risco   Fotos: Pedro Armestre