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Mediterráneo,
un mar de plásticos

Mar Mediterráneo, cuna de culturas, paisajes paradisiacos y… plásticos, miles de millones de fragmentos de plásticos. Este residuo está invadiendo sus aguas, convirtiéndolas en una auténtica sopa de plásticos.

Plástico nadando en el mar © Pablo Blazquez / Greenpeace

Con una pieza cada cuatro metros cuadrados, el Mediterráneo tiene una densidad de plásticos comparable a las tristemente famosas “islas de plástico” del Pacífico.

Para denunciar esta contaminación, a veces invisible, y pedir medidas urgentes para frenarla, Greenpeace recorrió el Mediterráneo en su campaña “Menos plástico, más Mediterráneo”. Durante tres meses, el barco más emblemático de la organización, el Rainbow Warrior, surcó las aguas del Mare Nostrum, desde Valencia hasta Croacia, llevando a cabo acciones de denuncia, investigaciones a bordo, reuniones políticas del más alto nivel, presentación de informes y jornadas de puertas abiertas.

“No hace falta irse lejos para ver la dimensión del problema de los plásticos en los océanos. Solo tenemos que asomarnos al Mediterráneo para ver cómo su fauna marina se asfixia, ingiere o enreda con él”, explicaba Elvira Jiménez, responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace a bordo del Rainbow Warrior durante la presentación del informe Un Mediterráneo lleno de plástico. Estudio sobre la contaminación por plásticos, impactos y soluciones, elaborado por la unidad científica de Greenpeace.

Una media de 8 millones de toneladas de plástico entran cada año en los mares a nivel mundial, lo que supone el 80% de la contaminación marina. Aproximadamente hay hasta 50 trillones de fragmentos de plásticos flotando en los océanos, sin incluir los que se encuentran en el fondo. Ese plástico ahoga nuestros mares y pone en peligro la supervivencia de animales, como tortugas, ballenas, peces y aves marinas.

El problema de los plásticos no siempre es visible. A veces es fácil percibirlo a simple vista, en las playas, en los estuarios y flotando en el mar. Otras veces no, las olas y el sol los degradan hasta convertirlos en minipartículas casi imperceptibles.

Plásticos en la arena de la playa
© Bernadette Weikl / Greenpeace

Pero están en todos lados, cerca de las costas, en rutas comerciales y en cañones submarinos. Se han encontrado en el interior de todo tipo de especies desde plancton y moluscos hasta grandes peces y mamíferos marinos. Analizando atunes rojos, peces espada y atún blanco se han hallado plásticos en el 18,2% de ellos. En el caso de la tortuga boba, tan icónica en el Mediterráneo, el 97,3% de la basura que ingieren son plásticos.

“Los residuos plásticos son uno de los contaminantes que más rápidamente se han acumulado en la superficie de nuestros mares. En poco más de 100 años desde que aparecieron, prácticamente son los únicos residuos marinos que nos encontramos en la superficie del Mediterráneo”, explica Luis F. Ruiz- Orejón, investigador del CSIC-CEAB (Consejo Superior Investigaciones Científicas – Centro de Estudios Avanzados de Blanes), experto independiente que acompañó a Greenpeace en su navegación y que tomó diversas muestras a bordo para sus investigaciones.

“El problema no es solo estético, sino que desde toda la comunidad científica se están obteniendo evidencias de los efectos que provocan sobre una gran parte de los organismos marinos en todas las escalas tróficas, además de los cada vez más relevantes efectos socio-económicos”, añade.

Pero no sólo los científicos están constatando esta invasión, aquellos que mejor conocen el mar y más en contacto están con él también denuncian cómo éste se está convirtiendo en un basurero. Así lo describía Jesús Crespo, pescador artesanal de la Cofradía de Denia. “Cuando hay mal tiempo o mucha corriente las redes se llenan de plásticos. Vemos las consecuencias: cómo los animales se creen que es alimento y lo comen. Hemos encontrado muchos pescados con plástico dentro”.

Ante esta situación, los pescadores artesanales decidieron poner en marcha un proyecto pionero de limpieza en los que los miembros de la cofradía son los encargados de recoger los plásticos. “Es un problema muy grave. Por eso hemos presentado un proyecto para encargarnos nosotros de la recogida de plásticos. Es limpiar nuestro ‘huerto’”, concluye.

Pero, ¿de dónde vienen todos estos plásticos? muchos de ellos se tiran deliberadamente al mar, o se desechan de manera irresponsable aunque también llegan a través de corrientes de aire o de agua dulce y acaban en los océanos. Además, la mayoría están destinados a un solo uso, simplemente son empleados durante unos minutos pero permanecen en el medio marino cientos de años.

Estos plásticos de un solo uso son cada vez más numerosos y variados, invadiendo nuestra vida diaria. Por ello Greenpeace destaca que hay alternativas para dejar de usarlos y producirlos y para gestionarlos mejor. Es solo una cuestión de voluntad política y empresarial.

“El problema de los plásticos es tan grande y extenso que no basta solo con reciclar. Hay que cerrar el grifo del plástico y optar fuertemente por la reducción y reutilización”, añade Jiménez. “La responsabilidad no pasa solo por los consumidores. Las empresas que producen estos productos y los políticos que legislan a estas empresas deben actuar y apostar por la innovación y las alternativas”, concluye.


Algunos datos de interés

  • Se estima que entre 4,8 y 12,7 millones de toneladas de plástico llegan a los océanos cada año.
  • El Mediterráneo tiene una densidad de plásticos comparable a la de las zonas de acumulación (conocidas como “sopas de plástico”) del Pacífico: una pieza por cada 4m2
  • Del 21% al 54% de todos los fragmentos de microplásticos en el mundo se encuentran en la cuenca mediterránea.
  • El 96% de las muestras de basura marina en la superficie del Mediterráneo son plásticos.
  • Hay plástico en todas las zonas marinas del Mediterráneo: playas, costas rocosas, en la columna de agua y en el fondo marino, hasta profundidades de 3.000 metros.
  • El 72% de la basura recogida en las playas españolas del Mediterráneo es plástico.
  • Más de 1.300 especies, como cetáceos, peces, aves o tiburones, se han visto impactadas por la basura marina. El 92% de los casos con plásticos.
  • El 97,3% de la basura ingerida por la tortuga boba en el Mediterráneo es plástico.
  • En España, más del 50% del plástico termina en vertederos sin ser reciclado, sin contar el que no se deposita en ningún contenedor y queda abandonado. 

Investigaciones a bordo

investigaciones a bordo de Rainbow
© Greenpeace / Pedro Armestre

Durante la navegación del Rainbow Warrior en aguas españolas, Greenpeace llevó a cabo diversas investigaciones junto con científicos independientes del CSIC-CEAB, referente en los estudios sobre esta temática.

El buque insignia de la organización navegó por una zona que va a ser declarada corredor de cetáceos debido al gran número de avistamientos que tienen lugar en estas aguas y que están expuestos a esta contaminación.

Las muestras que se tomaron a bordo del barco demuestran la presencia de pequeños restos de plásticos en esta zona con un alto valor ecológico.


Productos ‘gourmet’ directos del mar

Greenpeace lanza su línea de productos del mar 'La mar salada'
© Greenpeace / Pedro Armestre

El día de los Océanos, 8 de junio, Greenpeace dio la lata. Una lata directa del mar para resaltar que, si no se para la contaminación por plásticos, esto será lo único que encontraremos en nuestros mares…

Para denunciar cómo el plástico está inundando las aguas, convirtiendo los océanos en un gran vertedero, Greenpeace entregó sus latas gourmet a políticos, periodistas, personalidades del mundo de la cultura, etc.

Con este regalo “directo del mar”, denunciamos cómo cada día, el equivalente a 200 camiones llenos de plásticos termina en el mar, envenenando a la fauna marina y cómo, de seguir así, en los mares habrá más plásticos que peces.


Hacer visible lo invisible

¡Acción! Hacemos visible el plástico que no vemos en nuestros
© Greenpeace / Pedro Armestre

Dentro de su tour “Menos plástico, más Mediterráneo”, Greenpeace llevó a cabo una acción simbólica en aguas baleares para poner de relevancia el problema de la contaminación por plásticos en los mares, y más en concreto en el Mediterráneo. Desde su buque insignia, el Rainbow Warrior, la organización “hizo emerger de agua” diez objetos gigantes de entre los más comunes que se encuentran en playas y mares (botellas, vasos, tapones y pajitas de hasta 12 metros), para visibilizar lo que está pasando bajo las aguas mediterráneas, aunque no se pueda ver.

Texto: Marta San Román   Fotos: Pablo Blazquez / Bernadette Weikl / Pedro Armestre