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La mafia del agua

“Me amenazaron con una pistola en la boca diciéndome que si continuaba me iban a quitar del medio”. Pedro Morales, pequeño agricultor murciano mira nervioso a los lados mientras, entrecortado, cuenta su historia.

montaje con un paisaje con agua y otro seco © Greenpeace

No oculta su miedo, pero a pesar de las intimidaciones y del temor de que se hagan realidad, no está dispuesto a dejar que le silencien.

Amenazas, fraude, ilegalidades, información oculta, mediciones trucadas, robo de agua, trato de favor a grandes empresas… podría ser el argumento de un thriller o algo que ocurre en otros países, una realidad lejana. Pero no, lo que Pedro cuenta está ocurriendo aquí, en los cauces del río Segura donde tiene lugar una complicada trama con el agua como protagonista.

La gestión del agua en la cuenca del Segura está salpicada de malas prácticas e intereses creados. Greenpeace ya lo denunció en 2007 en un extenso informe El negocio del agua en la cuenca del Segura y una década después la situación, lejos de mejorar, está igual o peor. Diez años después, volvió a viajar a la zona para hablar con las víctimas de esta cuestionada gestión y dar voz así a sus principales afectados.

Entre ellas está María Costa, que lleva años poniendo de manifiesto estas prácticas abusivas.“Si tú te enfrentas a la gente del agua, te pueden cerrar el chorro y no riegas. Ellos tienen una llave y un mando para hacer y deshacer lo que quieran porque tienen el poder del agua”, explica con contundencia y determinación. Y añade, desafiante: “pero no voy a parar de defender la tierra porque ya está bien de que nos manipulen y que nos roben”.

Muchas urbanizaciones con piscina
© Greenpeace / Gabriel Tineo.

Como María y Pedro, otros muchos pequeños agricultores de la zona denuncian que no tienen acceso al agua. Todos se quejan de lo mismo: hay agua para grandes plantaciones, resorts, campos de golf o piscinas en chalets construidos en plena burbuja inmobiliaria en mitad de desiertos, pero no para ellos, los pequeños agricultores y ganaderos. 

“Mis vecinos no pueden cultivar porque la Confederación (Hidrográfica) les está acribillando a multas. Algunos están vendiendo. Y sin embargo llegan empresas grandísimas a las que todos los días les está cayendo agua. Agua que hemos analizado y sabemos que es dulce. Ellos pueden pagarla, pero nosotros nos estamos arruinando”, denuncia Tomás Sánchez bajo el abrasador sol en su pequeña plantación (legal, como se afana en señalar).

Estos y otros testimonios fueron regidos por Greenpeace en su informe La trama del agua en la Cuenca del Segura, publicado en agosto. En él denunciaba cómo la Confederación Hidrográfica del Segura manipula los datos para sostener un falso déficit hídrico, priorizando el acceso al agua para cultivos intensivos y la especulación urbanística.

“Murcia puede ser perfectamente autosuficiente con el agua subterránea y no necesitar el trasvase Tajo-Segura nunca más. Nos hicieron creer que la única agua accesible es la fluvial y como es poca vemos que hay un déficit pero es ficticio. Es un dato erróneo. Es una trampa contable porque no hemos incluido estos 500- 800 hectómetros que van al mar”, explica el autor del informe, el hidrogeólogo Francisco Turrión, experto con más de 25 años de experiencia en esta materia.

El estudio describe que, desde el inicio, se parte de un déficit de agua ficticio para justificar la necesidad de megaconstrucciones y grandes plantas de desalación. Explica cómo el trasvase Tajo-Segura nace, no por necesidad real, sino por la avidez de negocio de los poderes económicos del momento. Hubiera bastado utilizar los recursos renovables de los acuíferos para regar las mismas extensiones. Desde entonces hasta hoy, la política hidráulica del país se ha basado en ocultar ese grave error y perpetuar el modelo.

Para ello, según explica Julio Barea, responsable de la campaña de Agua, “se han manipulado y ocultado sistemáticamente datos que justifiquen el trasvase y la idea de la escasez de agua ha sido repetida a modo de mantra por políticos, administraciones y medios de comunicación hasta ser grabado en el subconsciente de la ciudadanía. Pero no hay déficit y el Segura podría desengancharse del Tajo en un plazo máximo de tres años” explica. “Murcia con el agua subterránea, puede ser perfectamente autosuficiente y no necesitar el trasvase Tajo- Segura nunca más”, concluye.

Muchos son los poderes e intereses detrás de esta compleja y desconocida trama, muchos los interesados en tapar los escándalos y abusos que se están cometiendo pero la constancia de personas como María, Pedro, Tomás y el resto de sus compañeros no decae y seguirán oponiéndose, mientras les queden fuerzas, a la trama del agua. Tal y como explica Pedro, intranquilo pero firme: “Hombre, miedo claro que tengo pero yo creo que si empecé a defender una cosa tengo que terminar y que si no, me quiten de en medio”.

Cómo se comete el fraude del agua

No se contabilizan las aguas subterráneas. Esta cuenca es de las más ricas en aguas subterráneas, el flujo de agua que drena al mar podría ser de hasta 15 veces mayor al del caudal.
No se tienen en cuenta los embalses subterráneos. Hay unos 100.000 hm3 de agua subterránea, 100 veces más que el total de lo que pueden acumular superficialmente.
Datos climáticos que no proceden de la AEMET. Dicen que son 854 hm3/año de recursos naturales propios, en realidad podrían alcanzar los 1.522 hm3/año.
No se definen los acuíferos inferiores. Solo se consideran los niveles superiores descartando acuíferos profundos y confinados.
El nivel de los pozos se mide erróneamente. Miden donde se está extrayendo continuamente por lo que los datos son anómalos y más bajos.
La trama del agua en la cuenca del Segura.
© Greenpeace / Gabriel Tineo

Texto: Marta San Román   Fotos: Pablo Blazquez / Gabriel Tineo